30.10.10



¿Sabes de qué me acabo de dar cuenta? De que yo te quiero con la nariz y tú me quieres con la curva que hacen tu cuello y tu hombro. Que encajemos justo en ese punto tiene que significar algo. Ha sido poner mi cara ahí, y oye, ni que fuéramos un puzzle. Y mi nariz encantada, porque mira que hueles bonito, ¿eh?