23.11.10


El destino me espera ahí, pero se escapa de mi, nunca lo alcanzo, esta ruta no tiene fin, y en ella suena la voz de mi descanso.
Y si reimos está bien, abandonemos la solemnidad, si nos subimos a este tren, para reír y no para llorar.
Creo que ninguno sabe bien lo que la suerte nos deparará.
Creo que todos sienten que para reír hay que saber llorar.
Si pudiera sentirte, si pudiera escucharte yo me calmaría, debe ser la ansiedad que da no ver donde acabará mi propia vida.